jueves, 18 de agosto de 2011

ADVERSUS IMPII

"Sunt impii cives, sed procaritate rei publicae nimium multi, contra multitudinem bene sentientium ad modum pauci; quorum opprimendorum di immortales incredibilem rei publicae potestatem et fortunam dederunt." (Marco Tuilo Cicerón, Filípica 3 - 14) Que en roman paladino viene a decir: Hay, sin duda, ciudadanos antipatriotas: muchos, si se atiende al amor debido a la república; pocos, si se tiene en cuenta la multitud de los que opinan bien. Para acabar con los enemigos públicos nos han dado los dioses inmortales el increíble poder y la fortuna de la república.
Ayer una vez más vi con sorna otra muestra de la degradación a la que años de decadencia en lo cultural, moral y ahora parece que también económico, está llevando a grandes sectores de la población española. Esta cita que tan al pelo viene, me da la tranquilidad de ver que lo que ahora nos acontece no es nuevo, sin embargo me produce pavor sólo de pensar la época, a la vez tan grande y tan convulsa, de la historia de Roma a la que pertenecen estos textos, una Roma próxima a la Guerra Civil, guerra por el honor, el de César por conservar el mando de sus regiones y el de los conspiradores del senado por querer arrebatárselo antes de tiempo ( y no, zp no se acerca ni si quiera al polvo del camino que pisaba el caballo de J.C., la comparación no es ésa).
Lo que me avergüenza es cómo aquellos que más presumen de tolerancia, de respeto al otro, aquellos que se llenan la boca de hermosas palabras, de buenas intenciones, aquellos que quieren "cambiar el mundo", aquellos "hijos del 68", no aguantan ni tan siquiera el primer resoplido. Verse cara a cara con aquél al que consideran adversario, ver que la respuesta es el silencio, o como he leído en algunos medios la oración, ver que no entran al trapo de la confrontación, enerva de tal modo su ánimo que saltan. Saltan y pisotean todos los ideales vanos, todas las buenas intenciones y todas las hermosas palabras que a la sazón están huecas, vacías. Menudo ejemplo de respeto a los derechos humanos, menudo ejemplo en fin de actitudes totalitarias más allá del adorno que quieran darle.
No quiero entrar en valorar la aconfesionalidad (que no laicismo) de la Constitución del 78. A pesar de centrar en este punto sus quejas, creo que no viene al caso. El movimiento cristiano que ha organizado la JMJ responde desde luego a un sentir mayoritario no sólo de los cristianos de estas tierras, sino de todos aquellos pueblos que abrazan con mayor o menor fortuna y libertad esta fe. Es cierto que organizar un encuentro de estas dimensiones requiere de una infraestructura, que indudablemente conlleva un gasto, cómo no, igual que cualquier otro acontecimiento de masas, que con menos poder de convocatoria, lleva aparejado proporcionalmente un mayor coste, sobre todo a las arcas públicas. Pero al igual que estos minoritarios no llevan aparejada la protesta de los muchos que no estarían de acuerdo con ellos. Es de ley respetar al que ahora se celebra.
El anticlericalismo trasnochado que en la tarde de ayer se pudo ver en la Puerta del Sol de Madrid, no representa para nada el sentir mayoritario de las gentes de España, ni siquiera el sentir mayoritario de aquellos que por distintas razones viven ajenos a esta u otra creencia en sus vidas: "impii cives", ciudadanos antipatriotas, es lo único que son, cuanto antes nos demos cuenta y los desactivemos, dentro de los cauces de la ley, mejor para todos, mejor para la "rei públicae".

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